Acerca de cómo meditar…

INTRODUCCIÓN.

Como soy un poco vago, por no decir vago a secas, te voy a exponer la manera menos costosa y fácil de conseguir meditar correctamente, gracias a una herramienta bien potente. Se trata de recitar una serie de mantras, con lo que conseguirás llegar al ansiado Nirvana de una forma rápida y fácil, que no requiere ni grandes esfuerzos ni conocimientos avanzados.

Te recomiendo, pues, tres mantras como son: el Gloria, el Avemaría y el Padrenuestro. Si eres alérgico a todo lo que es Religión, crea tus propios mantras. Si eres tan vago como yo: ya los tienes aprendidos, porque seguramente te los enseñó tú madre de pequeño, o los aprendiste cuando ibas a catequesis para prepararte la primera comunión. Así, que ya tienes lo más duro del trabajo hecho.

Estas oraciones las vas a recitar con un orden semejante al del clásico Rosario, pero al revés. En vez de Avemarías, vas a rezar Padrenuestros, y en vez de Padrenuestros: Avemarías… Otra cosa que cambia, es que los ciclos son de nueve unidades, y no de diez. Si eres cristiano practicante, así puedes matar dos pájaros de un tiro, ya que puedes rezar a Dios y a la Virgen, cumpliendo un objetivo añadido.

Si vas a crear tus propios mantras, cronometra la duración de las oraciones y crea mantras de longitud similar.

ORACIONES.

Aquí te expongo las tres oraciones que te recomiendo, por si no las recuerdas, o no las sabes. Seguro que, por lo menos, te suenan:

Gloria (G): Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Ave María (A): Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Padrenuestro (P): Padre Nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en tentación, más líbranos del Mal. Amén.

CONTAR CON LOS DEDOS.

Para llevar la cuenta de las oraciones y los ciclos de oraciones, puedes seguir las cuentas de un rosario, o bien, como te recomiendo, hacerlo con los dedos.

Así, si eres diestro como yo, sería del modo siguiente: sigue las oraciones con la mano derecha y los ciclos con la mano izquierda. Los números serían de la forma que te indico:

1: Cubre la uña del dedo índice con la yema del dedo pulgar.

2: Cubre la uña del dedo medio con la yema del dedo pulgar.

3: Cubre la uña del dedo anular con la yema del dedo pulgar.

4: Cubre la uña del dedo meñique con la yema del dedo pulgar.

5: Abrir la mano.

6: Cubre la uña del dedo pulgar con la yema del dedo índice.

7: Cubre la uña del dedo pulgar con la yema del dedo medio.

8: Cubre la uña del dedo pulgar con la yema del dedo anular.

9: Cubre la uña del dedo pulgar con la yema del dedo meñique.

10: Como curiosidad, ya que no lo vamos a utilizar, sería cerrar el puño.

HABITUACIÓN.

Es importante habituarse a rezar este Rosario. Así, aíslate de modo que puedas rezarlo de seguido, sin interrupciones. Ten en cuenta que tendrás que reservar unos 20-30 minutos de tu tiempo, dependiendo de la velocidad con la que reces; puede ser algo más o algo menos. Ponte cómodo: sentado, echado o en la postura que consideres conveniente; cuando tengas cierta práctica, podrás hacerlo incluso andando por un parque, en el autobús, etc. Te recomiendo que sigas una rutina y lo hagas cada día. Si no lo haces un día, no pasa nada. Pero es importante que cojas el hábito de hacerlo todos los días. Tampoco es necesario que reces dos o tres seguidos. Una vez es suficiente. Si haces demasiados, como cuatro o cinco, o más si estás experimentado en meditación, puedes llegar a tener efectos adversos como mal de cuerpo, mareo, náuseas, etc. Uno al día, está bien.

De modo que, lo mejor, es que te introduzcas del modo siguiente: los primeros 21 días recita los mantras atendiendo a las palabras que recitas, de modo que estés alerta mientras rezas. Los siguientes 21 días, pon atención a la respiración. Cuando cumplas esta etapa introductoria, ya podrás rezar sin problemas, mientras dejas a tu mente que piense con libertad. Ésto es meditar.

Es una forma de borrar el RAM de tu cerebro, digamos que poner la mente en blanco. Pero esto no es meditar. Meditar es pensar. No te fuerces en pensar algo en concreto, por lo menos al principio. Deja que los pensamientos fluyan, es decir: surjan y se desarrollen por ellos mismos. Seguro que así, irás resolviendo poco a poco los problemas ante los que te enfrentes, dirigido por tu inconsciente. Pronto conseguirás el Nirvana, pero no te creas que sea algo muy especial y placentero. No: es la búsqueda del Camino Medio lo que encontrarás placentero, y del que no querrás salir.

DINÁMICA.

De nuevo, te repito que guardes para tí entre 20 y 30 minutos para rezar un rosario completo y seguido. Ponte cómodo; ya sea sentado o echado, o como más me gusta a mí: paseando por un parque. La estructura del rosario que te recomiendo rezar, es la que te muestro a continuación:

G-3A-G-9P-G-A-G-9P-G-A-G-9P-G-A-G-9P-G-A-G-9P-G-3A-G

Así que el desarrollo es el siguiente: empezar con un Gloria, tres Avemarías, y un Gloria. Seguir con el cuerpo de la oración, que son cinco ciclos de Padrenuestros separados entre sí por un Gloria, un Avemaría y otro Gloria. Y, por último, finalizar como empezamos: un Gloria, tres Avemarías y otro Gloria.

Debes llevar la cuenta de las oraciones con los dedos de la mano derecha, mientras los ciclos de Padrenuestros, que son cinco, los llevarás con los dedos de la mano izquierda.

Reza el rosario de manera seguida y sin interrupciones. Según la situación, puedes hacerlo bien tan sólo con el pensamiento, o en susurros, con la voz en alto… Rezarlo callado, quizás tenga mayor efecto, y en mi caso es más lento, pero haciéndolo en voz alta consigues llevar un ritmo en la respiración que también es muy beneficioso para el cuerpo y el espíritu. Rezar callado conviene cuando estamos cerca de gente que te pueda oír, ya que no queremos dejar creer a los demás que estamos locos, o que somos unos fanáticos… Es una cuestión meramente de prestigio social.

Si no tienes práctica en meditación, te aconsejo que la primera vez que apliques este método reces dos rosarios seguidos, en vez de uno. Más de cuatro o cinco veces, no te lo recomiendo, ya que te puede provocar mareos, náuseas y malestar de cuerpo. Si quieres probarlo (yo lo hice), hazlo, pero ya te digo que puedes pasar un mal rato.

Así pues, lo mejor es dedicar unos 20-30 minutos al rezo, una vez al día, todos los días. Luego, si quieres, puedes dejar tu mente volar en este estado mental al que se accede. Los temas de lo que medites libremente van a ser los más importantes según tu inconsciente, e irán solucionándose uno a uno. Cuando vayas teniendo más práctica, podrás focalizar tu pensamiento en un tema que te interese en particular, pero eso déjalo para más adelante.

También puedes disfrutar, después de rezar, de unos minutos de tu tiempo a no pensar en nada. Pero, siempre, recuerda que hay que seguir el Camino Medio… Es decir: ni más de lo necesario, ni menos de lo suficiente… Ésto es lo justo.