Baños de la Reina…

Entre lo que fue el antiguo Paradero de Ifach, junto al puerto pesquero de Calpe, y el mismo pueblo de Calpe, transcurre el Paseo Marítimo que recorre a la vera de las Playas del Arenal y del Bol. A medio camino, se encuentra el paraje llamado Baños de la Reina, que según dicen las últimas teorías, se trataría de de los restos de una factoría de época romana, donde se elaboraba el famoso «garum»; una salsa de pescado en salazón, macerado en aceite, que venía a ser como el ketchup de nuestros días… Se la echaba, como aderezo, casi a cualquier plato.

Lo que da nombre al lugar, son una serie de piscinas talladas en la roca, cuyo objetivo parece ser que era mantener, al modo de vivero, los peces que eran el cuerpo de dicha salsa. Anexa a estas instalaciones existen los restos de una vivienda, donde se supone se alojaba el dueño del negocio. Se trata de lo que fue un palacio romano; no era una simple villa o domus circular, ya que contaba de pasillo, patio y ocho habitaciones, una noria y cuatro aljibes. La vivienda y su edificio termal, fueron edificados a finales del siglo ll o inicios del siglo lV, y abandonados a principios del siglo V. El yacimiento arqueológico, en su conjunto, recibe el nombre de Baños de la Reina…

La leyenda dice que sus aguas protegían de todo mal, e incluso ralentizaban el proceso de envejecimiento. Pero… ¿Por qué Baños de la Reina?

Existe una tradición muy antigua, que dice que fue la Reina de Saba, en su viaje alrededor del mundo conocido, y después de su visita al Rey Salomón en Jerusalem, al otro lado del Mediterráneo, la que llegó a estos lares buscando sus aguas, cuya fama le había llegado durante su travesía.

Una tradición posterior, atribuye su nombre al uso frecuente de una reina mora para tomar sus baños en estas aguas.

Otra tradición, más moderna, nos dice que fue la Reina Isabel la Católica, la que mandó traer una remesa de ánforas con agua de este sitio, para realizar con ella su primer baño después de cumplir su promesa de no bañarse hasta conseguir la caída de la ciudad de Granada, y con ello culminar la Reconquista de España…

Estos mitos, no se excluyen entre sí, pudiendo ser real uno, dos, los tres o ninguno de ellos, pero son bellas historias que bien pudiesen haber ocurrido.

En todo caso, la leyenda se completa con el detalle de que para poder obtener sus beneficios, tienes que ver con tus propios ojos y sin ayuda de nadie, las dos sirenas que custodian estos lugares. Yo las vi, pero necesité ayuda para saber dónde mirar…